Declaración de Intenciones

Written by  Sábado, 24 Agosto 2013 00:00

El mundo evoluciona a peor, las personas las dividen entre las que tienen dinero y han triunfado y las que no lo tienen y por tanto fracasado. Realmente hasta hace 5/6 años tenía la misma idea, el éxito y la felicidad de una persona se medía por lo que tenia, “tanto tienes, tanto vales”. La sociedad, el marketing, los medios, la cultura dirigen a jóvenes y no tan jóvenes a medir el éxito de su vida por las posesiones que uno tiene y la remuneración en su trabajo que le permite comprar lo que dicta el “gran hermano” marketiniano que dirige esta sociedad.

Si algún sector basa tu éxito o fracaso por una cifra es el financiero, el capital gestionado y su rentabilidad son el resultado de tu salario y por tanto tu “felicidad”. Realmente no importa si tus resultados son mejores o peores, lo importante es cuanto dinero gestiona tu compañía y cuanto cobras por ello, no importa que vendas, tampoco como lo vendas, lo que importa es que lo vendas.

La mochila que te dan cuando naces y cada uno va llenando inconscientemente de piedras a lo largo de su vida es el precio a pagar por conseguir esa “concepto de felicidad” que nos venden en los anuncios, esas piedras son obligaciones adquiridas para conseguir objetivos que nos marcan desde un despacho donde como el que hace zapatos, crea necesidades.

Cuando era joven oía a mi padre repetir, si supiera lo que se ahora y tuviera tu edad, que distintas serían las cosas. Ahora con 40 lo comprendo, mi mochila, bolsa militar diría por ampliación forzosa, esta llena de piedras tan innecesarias como prescindibles, pero que desafortunadamente no podemos sacar fácilmente de la misma. Como si de vender tu alma al diablo se tratase, muchos hemos vendido la nuestra a cambio de nada, eso si, por cada “deseo” cumplido, una piedra a la bolsa.

En mi caso trabajo en uno de los sectores con menos sentimiento del mercado, poco creativo, oscuro, regulado por entes superiores y excluyentes, por tipos sin muchos escrúpulos y con un precio demasiado alto a pagar por ser alguien. Debes medir que dice, a quien se lo dices y sobre todo donde lo dices, debes ceñirte a las reglas no crear, menos aún destacar, un movimiento en falso y otra piedra caerá en tu mochila. El problema es que cuando llevas 15 años haciendo lo mismo y has llenado tu mochila de piedras, escapar o moverse es difícil, en algunos casos imposible, frustrante y sobre todo por edad desesperante.

Pero señores, no todo esta perdido, mi saco de piedras pesa inversamente proporcional a la capacidad de generar ilusión por algo, traducido, cuanto más pesa la mochila menos ganas tienes de cambiar las cosas, pero nunca es tarde y aún estoy/estamos a tiempo. Porque como todo y para todo, si quieres cambiar las cosas, necesitas y equipo que quiera y dese hacerlo, y ese equipo puede ser cualquiera de vosotros, cualquiera de los pocos que leen estas reflexiones en alto, reflexiones que recomiendo por ser terapéuticas y sobre todo porque sin ellas jamás tendríamos ideas que cambiaran este mundo cada vez más aburrido.

Las finanzas no deben ser un coñazo, pueden ser divertidas, la oficina de una gestora o un banco no debe ser una mezcla de colores corporativos, corbatas y señores serios si va a pedir y con sonrisas forzadas si vas a llevar. La gente cuando va a comprar un iphone en una tienda Apple entra en un mundo lleno de color, con gente que sonríe y lo hace porque le gusta lo que hace, que cuando vende un iphone se cree que es el mejor, y cuando suena el himno de Apple sienten lo mismo que cuando yo oigo el de atleti. Gente que conoce lo que vende, que sabe mas de el iphone que el mismísimo CEO de Apple. Pues bien, como dijo Martin Luther King, hoy he tenido un sueño, un sueño donde los gestores son personas que creen en lo que hacen y tratan de mejorar cada día, donde reciben a cualquier cliente y le explican con la pasión del que ha creado una obra de arte, porque debe invertir en su programa de gestión o fondo. Donde la gente que vende, se cree lo que vende, donde no hay que llevar corbatas, hay que llevar algo de dignidad, donde cada tipo que trabaja cree en esa empresa y participa en el rumbo a tomar. Donde la música que suena no es un hilo musical, es la macarena. Donde yo soy feliz haciendo lo que quiero, en lo que creo, donde no trato de engañar a nadie, donde digo gano 10 y tu ganas 50, es un buen negocio para ambos, donde cuando pierdo perdemos todos, donde conozca a cada cliente, donde sepa quien es el “pesado” que pregunta y no compra, el que compra todo, el que tiene ideas, el que no se fía, el que es del atleti, al que no le gusta la cerveza………

Realmente estoy dispuesto a sacrificar dinero, oficinas representativas de alto standing, corbatas, tirantes y trajes a medida, coches de lujo, comidas en sitios donde la corbata es obligación y puedes ver a un tipo con un polo y corbata “prestada por el restaurante”, una hamburguesa.

Como he dicho, hoy tengo un sueño, quiero quitarme piedras de mi mochila, quitársela a la gente que trabaje conmigo, me da igual raza, edad, religión o condición social, quiero que crea en el proyecto, y sobre todo quiero que pensemos en lo mismo, un objetivo, quitar piedras de mochilas propias y ajenas, cambiamos su piedra por un sueño……… gran slogan.

Como he dicho es un sueño, y como tal, mantengo la esperanza de que alguien lo lea y crea, sobre todo crea, porque realmente este tipo de sueños cuestan dinero, y si algo no nos sobra es eso, dinero para hacer de un negocio un sueño.

Las gestoras o bancos desafortunadamente no se hacen en garajes, pero esta es mi apuesta, realmente estoy harto de hacer crecer modelos de negocios en los que no creo, o hacer crecer modelos de negocios en los que a otros le cuesta creer, es el momento.

Creo que tengo la obligación, no para con el mundo, para conmigo de hacer y trabajar en lo que creo, 43 años y mi propuesta es firme, llevo 3 años trabajando en una idea, y es momento de ponerla en práctica, y ahora se que funcionará.

Declaración de intenciones, vean Jerry Maguire, no merece la pena a estas alturas seguir construyendo algo que uno no cree, creo que Invinco puede ser un buen compañero de viaje, ya que por desgracia en España nadie hasta ahora ha confiado en dicha idea y su respuesta ha sido “cuanto traes, tanto pago”, les demostraré que estaban equivocados.

Y esto solo es el principio de la revolución de un mundo caduco, aburrido y que lleva años siendo un dinosaurio aburrido y sin sentimientos.  Gente como Martin Huete y un humilde servidor (la vieja guardia) cambiaran el mundo, con su ayuda, no lo duden.

 

Perdonen la redacción poco cuidada o faltas si las hubiera, pero cuando escribo estas cosas no puedo releerlas ya que perderían su esencia, se hacen con el corazón no con la razón y por tanto se escupen

 

La vida es un diez por ciento como la hacemos y un noventa por ciento como la tomamos